Concepto de Biología Humana

El estudio del proceso de transformación biológica de la humanidad o especie humana, desde sus antecesores hasta sus descendientes, se ha basado a través del tiempo en la deducción comparada de una serie análisis científicos, en los cuales se han agrupado diversos conocimientos disciplinarios adquiridos mediante investigaciones sistemáticas, desarrolladas por distintas ramas como: las ciencias biológicas (estudio genético), antropológicas-físicas, lingüísticas, paleontológicas, estratigráficas, geocronológicas y arqueológicas.

 Biología Humana

La terminología “humanidad” proviene de “humano”, que dentro de su trama evolutiva no deja de referirse a los individuos que pertenecen al género Homo Sapiens (que en latín significa hombre o ser humano). No obstante, los estudios de la trascendencia humana contienen otros homínidos (primates que pueden moverse de un lado a otro sobre sus pies con una postura erguida, provistos de habilidades e inteligencia), como los Ardipithecus y Australopithecus, etc. Los investigadores consideran que los cambios evolutivos de los seres humanos y de los monos se fueron estacionando aproximadamente hace 5 o 7 milenios de años. Concluyendo que, es a partir de ese estancamiento, que la especie humana pudo propagarse de forma continua, originando a los primeros seres denominados “humanos” hoy todos extintos, exceptuando al Homo sapiens.

Cuando se logró desarrollar estudios del genoma humano, se descubrió que en su trascendencia evolutiva, existían varios hechos importantes que ameritaban ser analizados y en la actualidad mediante la exploración del genoma humano, se ha podido comprobar que el Homo sapiens (hombre), tiene en común con el chimpancé casi un 99% de genes muy similares y también con el pigmeo (pan paniscus). Más exactamente, el genoma de cualquier individuo de la especie humana presenta una disparidad muy pequeña de 1,24 % con respecto al de los chimpancés (pan troglodytes) y una diferencia de tan sólo 1,62 % con el genoma de los simios o gorilas.

Como es por todos conocido, estudios científicos ubicaron a la especie humana dentro del reino animal y se mantiene en la actualidad aunque “pareciera” que de forma confusa, la notable demostración científica que sostiene que el ser humano es descendiente directo del mono. En tal sentido, tal acepción no parece ser tan imprecisa después de todo, si se toman en cuenta las semejanzas fácilmente observables en el mono o en el gorila. Es por ello que, desde épocas memorables se ha intentado una y otra vez reconstruir el origen del hombre y su evolución, por medio del hallazgo de yacimientos fósiles y ahora es cuando se debe seguir indagando a partir de los datos que se van obteniendo, porque aún persiste la disparidad de criterios con respecto a la procedencia de la humanidad.

Según algunas investigaciones científicas, el origen evolutivo de la humanidad comenzó hace 70 milenios de años más o menos, con la aparición de una especie primitiva de animales que se alimentaba de insectos que según, eran similares a las musarañas, la cual habitó inicialmente los árboles. Esta especie, se supone fue la antecesora de los primates, que es la clasificación a la que pertenece el hombre y también los primitivos ancestrales. La modalidad arborícola fue la que determinó por motivos de adaptación, el reconocimiento de algunos elementos que facilitaron los estudios de la evolución humana. Esa forma de vivir, permitió describir por ejemplo la precisión de las manos, que evidentemente estaban conformadas por dedos muy largos, los cuales por supuesto, contaban con la fuerza necesaria para poder sujetarse de las ramas de los árboles.

Otro descubrimiento logrado gracias al modo de vida arborícola, fue la visibilidad con la que contaban esos seres vivos, por ejemplo: para que un animal pueda desplazarse y saltar de rama en rama, asimismo para poder calcular las distancias, debe tener una visión aguda y muy precisa (ojos en posición frontal). De esta manera quedó establecido que la vista y las manos fueron por lo tanto, los elementos que permitieron a los primates hacer vida en los árboles. Los estudios anatómicos, bioquímicos y genéticos actuales, señalan a la especie de monos antropomorfos (catarrinos, gibones, orangutanes, gorilas y chimpancés) como los parientes más cercanos de la especie humana. Se puede entender por tanto que, el homo sapiens “hombre” (del orden de los homínidos) es descendiente de estos primates. Sin embargo, cabe destacar que resulta un poco difícil establecer en qué momento realmente se diferenció la especie de los homínidos.

Muchos de los restos fósiles fueron hallados en África, a los que se les realizaron una serie de análisis de ADN mitocondrial, los cuales para los entendidos, son la evidencia de que ese continente es el punto de origen de la humanidad. Los restos más antiguos descubiertos corresponden a la especie “Dryopithecus africanus o Proconsul” localizados en Kenya, que según los científicos habitó la tierra hace unos 30 millones de años.