Concepto de Movimiento de Gual y España

El movimiento de Gual y España, refiere un plan revolucionario organizado con el objeto de ser proyectado en todo el continente; fue ideado entre la Guaira y Caracas en 1797 por Manuel Gual y José María España, forjó los hechos del 19 de abril de 1810. El primero de sus líderes, era guaireño y Capitán retirado, hijo de un oficial que defendió al Puerto de La Guaira de las ofensivas inglesas, el segundo fue Teniente de Justicia de Macuto.

Movimiento de Gual y España

La conspiración de Gual y España, es el nombre que se le dio en la historia de Venezuela, al primer gran movimiento independentista que pretendía liberar al territorio venezolano del sometimiento Español, se inició en La Guaira, antigua Capitanía General. Este complot fue descubierto el 13 de julio de 1797 y se extinguió con la muerte de sus dirigentes, José María España el 8 de mayo de 1799 y Manuel Gual, el 25 de Octubre de 1800. La confabulación de Gual y España, fue una idea de hondo contenido republicano, que intentaba implantar un gobierno de igualdad y justicia, como quedó establecido con la declaración hecha por Juan José Chirinos, quien fue el delator del plan al ser incitado por el patriota Don Manuel Montesinos Rico, a unirse a la lucha.

Chirinos le confiesa al juzgador de la causa, que Rico le señaló: “Que varias personas blancas junto a los pardos, negros y mestizos, anhelaban y habían planificado la unión e igualdad sin denigrar a la Religión, que igualmente los bienes serían comunes y que se beneficiarían de ellos como hermanos, pues todo sería libre y que la lucha necesitaba apoyo”. De lo expresado por el pardo Chirinos, se comprende que el proyecto liberal de Gual y España tomaba como ejemplo claro de organización a la comunidad indígena que, aunque no sugería un sistema socialista, adaptaba el beneficio de las riquezas a las necesidades o exigencias de la comunidad, lo cual era una propuesta de importancia en aquel momento.

Una vez revelada y disgregada la rebelión, el Estado español aplicó la usual condena decretada para estos casos, seis convictos fueron llevados a la horca, sus cuerpos fueron desmembrados y expuestos en sitios públicos; treinta y tres fueron sancionados con penas duras (trabajos forzosos y expulsión), a todos se les decomisaron sus haberes para resarcir las acciones de “la Justicia Real” y premiar a los delatores y traidores. Entre la desdicha y la pena por las maneras de actuar tan duras de aquel Estado imperial, que sólo buscaba satisfacer la conducta del monarca y de la élite de poder, resaltan hombres que ameritan ser nombrados por su entereza, valentía y la claridad de objetivos, como lo es: Agustín Serrano, sentenciado a muerte, reo principal de la causa y apasionado impulsor de la misma en Caracas, desde donde informaba a los prosélitos de la Guaira, garantizandoles que habían muchísimos más y exhibiendo sin temor el mayor desafío hacia el Rey y el gobierno.

En la conjura participaron varios insignes tanto de España como de Venezuela y en una de las diversas reuniones efectuadas, José María España advirtió a todos sin excepción, sobre el posible derramamiento de sangre por la patria. Cuando se juramentaba a los miembros, quienes se llamaban “hermanos” para identificarse, se colocaba un Santo y se usaba una señal, también elaboraron una insignia de 4 colores (blanco, azul, amarillo y rojo), el cual representaba las razas que participaron en el movimiento: blancos, pardos, indios y negros.

El documento más importante obtenido de la conspiración de Gual y España, fue el denominado “Derechos del Hombre y del Ciudadano”, con varios axiomas republicanos y una diatriba inicial dedicada a los americanos, la cual contenía en la parte central el argumento de dicha legalidad, derivada de la declaración francesa, que antecedió al acta constitucional del 24 de junio de 1793.