Concepto de Oleada Andina

La oleada Andina, es una referencia de la ocupación progresiva del territorio americano, especialmente del venezolano, que ha permitido a distintos grupos humanos crear culturas diferentes y adaptarlas a zonas climáticas que abarcan desde los hielos del norte hasta la selva tropical, pasando por cordilleras y valles de todo el continente. Dicho proceso poblacional, está sustentado por los restos arqueológicos localizados a través de los años y basado en testimonios obtenidos que provienen de los distintos estudios comparativos de diferentes idiomas y costumbres.

Estas agrupaciones llegaron provenientes de América del Norte, atravesando la América Central hasta llegar al istmo de Panamá, para proseguir más al sur, dirigiéndose algunas hacia la selva amazónica y otras por la cordillera de los Andes, hasta arribar a los últimos parajes de la llamada Patagonia Argentina y a la Tierra del Fuego . Igualmente, se han mencionado otras rutas, que señalan al país australiano, entrando por la Antártida hasta llegar al límite meridional de Sudamérica o desde Oceanía cruzando el Océano Pacífico, traslados que tal vez ocurrieron en épocas posteriores al Descubrimiento de América.

Vecinos a la tribu de los Arawacos , los pueblos conocidos como Timotes-cuicas surcaron la cordillera andina desde aproximadamente los siglos VIII y X de la época cristiana. En la parte cultural, tenían muchas similitudes con las antiguas poblaciones arawakas que residían en los valles subandinos del estado Lara, lo que incluía el empleo de las siembras y el cultivo en terrazas; a diferencia de éstos, sus aldeas estaban constituidas por viviendas fabricadas con piedras, levantadas sobre miradores o pendientes artificiales como era muy habitual en las razas indígenas del norte de Colombia. La comunidad Timote, tuvo un avance jerárquico político-religioso muy alto, la autoridad central de la misma estaba en manos de un mohan o sacerdote, que cumplían funciones religiosas y administrativas, fabricaban también templos en madera, donde colocaban las divinidades que vinculaban con la agricultura.

Esta oleada estuvo integrada también por comunidades de origen Chibcha que se desplazaron desde Colombia para asentarse en los Andes venezolanos, las comunidades representadas por los timotes y los cuicas, se constituyeron en pequeños poblados agrícolas y llegaron a conformar el grupo más avanzado desde el punto de vista cultural. Tanto en el oriente como en el occidente de Venezuela, estas grandes sociedades migratorias dieron paso a la penetración de diferentes pautas, que tiempo después entraron en contacto al propiciarse traslados migratorios transversales este-oeste y viceversa, se configuró de esta manera un modelo de trayectos de poblamiento y dispersión cultural, que tiene parecido con la forma de una “H”. Los pueblos de occidente se singularizaron o distinguieron por su dedicación a la siembra del maíz y por elaborar objetos en barro cocido, adornados con motivos pintados de varios colores mientras, las poblaciones del oriente cultivaban la yuca y trabajaban la técnica ceramista, decorandola con detalles y modelados hechos mediante incisiones.

La forma y estilos de vida de estos grupos humanos, influyó notoriamente en las sociedades que ocuparon el espacio de los actuales estados Lara, Falcón, Yaracuy y Trujillo,
ya que durante el siglo XVI en dichas áreas existían aldeas muy pobladas, que se caracterizaron por su excepcional desarrollo artesanal y productivo, las cuales sirvieron de apoyo a la colonización española. Cerca del siglo IX o X d. C., llegaron a las zonas más altas de los Andes venezolanos, los grupos humanos conocidos como fases San Gerónimo, Mucuchíes y Miquimú; éstos contaban con habilidades agrícolas y de cultivo, que les permitieron la colonización de los valles altos y las tierras aledañas a los páramos.

Construían pequeños caseríos y cada vivienda tenía depósitos ocultos, que se usaban para depositar las cosechas; trabajaban el llamado cultivo en terrazas y utilizaban estanques y canales de riego para irrigar las siembras. Todos estos factores relacionan a los grupos mencionados con las comunidades andinas prehispánicas del noroeste de Suramérica, cuyo modo de vida se extendió a lo largo de los ecosistemas escarpados del occidente-sur de Venezuela.