Concepto de Periodismo Televisivo

El periodismo televisivo, es una forma de transmitir información que se apoya en un código visual, para generar un tipo de imagen que permite la existencia necesaria de este medio noticioso, donde el mensaje parte de la misma. Las estructuras escritas dependen de su proyección y su contenido proporciona al periodista, un elemento fundamental que diferencia a la televisión de los otros recursos informativos, todas ellas se encuentran dotadas de la sobresaliente e indispensable disposición de suscitar reacciones emocionales en la audiencia.

Periodismo Televisivo

El periodismo televisivo tiene el objetivo principal de narrar una informaciòn, lo cual incluye el hacer significantes los distintos recursos audiovisuales, donde la cámara deduce para contar, la edición se vuelve una maniobra dramática y el periodista se enfoca más en cómo narrar, no así en el asunto informativo o en su aparición en pantalla. El redactor televisivo debe respetar el límite del afecto y renovar de forma inteligente, la exigencia empresarial de comunicar desde la información, pero sin llegar a provocar sensacionalismo.

La información debe concordar con lo que muestra la imagen y además de eso completarla, no es descriptiva porque el televidente la está observando; dichas particularidades, son las que diferencian indudablemente al método informativo de la televisión respecto a los empleados por los otros medios. No obstante, el periodista al trabajar con la imagen y el sonido, tiene desafíos más complejos que los colegas de otras redes periodísticas.

La importancia del periodismo televisivo, reside sobre todo en que es la fuente principal del acontecer social, de hecho en la actualidad se ha convertido en un espacio público a partir del cual, se estructura la opinión de los televidentes en relación a los problemas del país. Influye de inmediato en la audiencia y puede reflejar o adaptar la realidad produciendo un efecto relevante sobre los juicios o criterios. La realidad colectiva construida por este medio, tiene gran poder en los telespectadores por medio de la noticia televisada, de donde proviene el deber que tiene el periodista de redactar, narrar y hacer inteligible la noticia.

A través del tiempo, se ha podido comprobar que por medio de la televisión, las personas pueden enterarse de los sucesos mediante los espacios de noticias, aunque de forma adicional recurran a otras vías informativas, como el periódico o revistas para ahondar en la información. La posibilidad de ser los primeros en suministrar información a la población, conlleva a la obligación de manejar con un cuidadoso criterio ético los géneros periodísticos como la nota informativa, el reportaje, los documentales, el vox populi, el diálogo, el debate, la narración y reportaje, presentes a diario en los programas de noticias de la televisión.

Cuando se trabaja el periodismo televisivo, se debe estar convencido de que la información es básicamente imagen y sonido; por eso todo lo que se escribe o se informa, tiene que estar ajustado a ciertos aspectos del lenguaje televisivo, como los siguientes:
  • La precisión de las imágenes y la rapidez con que se presenta la noticia: el televidente no sólo escucha sino que ve los hechos tomando como referencia lo auténtico. Se da un recurso de transfiguración o deducción, donde la realidad no es tal sino una proyección que actúa como si fuera un espejo que construye un realismo mediático, la imagen puede transmitir varios significados a la vez.
  • La creación de una narración siempre en presente: en el tiempo real en que se produce la noticia que está en constante movimiento; entre etapas futuras y pasadas o viceversa, lo cual le proporciona una expresión claramente narrativa y oportuna para relatar sucesos de toda índole, donde el receptor se inmiscuye como un personaje más de una historia que transcurre en un lapso definido.
  • El manejo de tiempos y espacios: en esta creación se generan visiones de mundos diferentes a partir de una imagen de la realidad, donde el televidente no sólo puede ver proyectada su propia verdad, sino sus anhelos y deseos personales, aspiraciones y fantasías.