Concepto de Propiedad en el Derecho Romano

La propiedad en el derecho romano da inicio con el término propiedad que procede del vocablo latino propietas, procedente, a su vez, deproproum, es decir lo que pertenece a una persona o es propia de ella, expresión que nace de la raíz prope, que significa cerca, con lo que quiere apuntar cierto mecanismo o adherencias no físicas sino moral de las cosas o la persona.

Propiedad en el Derecho Romano

Asimismo, se dice que los romanos carecieron, en los periodos iniciales de su historia legal, de la palabra apropiada para enunciar la idea neutra del derecho de propiedad. Durante el periodo de Cicerón se usó la palabra mancipium, con el objetivo de elegir la propiedad romana y consecutivamente, los términos dominium, dominium legitimum y propietas fueron utilizados en igual sentido. Por lo tanto, la propiedad que no era auténtica por el derecho civil, se expresaba con las terminologías in boni esse o in bonis haberes. De allí nació el apelativo dominium bonitarium, opuesta al dominium quiritarium que hacía reseña a la propiedad refugiada por el derecho civil.

Algunos personajes expertos en el tema opinaron sobre el concepto y la propiedad fue definida por Accarías como aquello en integridad de lo cual las ventajas que puede gestionar una cosa corporal son imputadas completamente a una persona determinada. Por otra parte, Girard la cree como el derecho real por excelsitud, el más acreditado y antiguo de todos los derechos reales o la potestad completa o especial que practica una persona sobre una cosa corporal (plena in res potestas).

Por lo tanto, se entiende que la propiedad es el mando más corriente que vive sobre la cosa. Además, la propiedad gestiona ventajas a su titular, quien, no sólo emplea, disfruta y goza la cosa, sino que viola y dispone de ella a voluntad, por estar sometida, únicamente, a su poder. Del mismo modo, eI señorío no solicita que el titular del derecho se encuentre en acercamiento inmediato y permanente con la cosa, sino que es bastante la posibilidad de practicarlo libremente, con lo cual dicho derecho conserva toda su integridad. De acuerdo con los razonamientos que se han venido realizando, el derecho de propiedad se practica sobre una cosa corpórea o palpable. No tiene eficacia en relación con las cosas abstractas, pues éstas no pueden concederse, poseerse o establecer poderío. Sólo son susceptibles de cuasi-posesión, cuasi-tradition y cuasi dominio, aun cuando ellas integran parte del patrimonio.

La evolución histórica de la propiedad del derecho romano se basa especialmente en los primeros tiempos de Roma donde la única propiedad conocida era la propiedad quiritaria que se le señalaba dominium ex iure quiritium, por estar sancionada por el derecho civil, requiriéndose para ser propietario: que se alternara de una cosa mancipi; que el propietario fuera ciudadano romano y que el mando se hubiera obtenido por “mancipatio” o por “in iure cessio”.