Concepto de Economía Política y Petrolera

Los distintos eventos político-económicos del año 1908, dieron inicio al estudio del petróleo y aunque ya era conocido por los indígenas, su explotación comenzó el año 1878 con la creación de la Compañía Petrolera del Táchira, la cual fabricó una refinería pequeña que procesaba quince barriles diarios. En 1914 se incrementa la demanda petrolera, es decir, comienza la explotación formal a gran escala durante el gobierno del General Juan Vicente Gómez.

Economía Política y Petrolera

La historia del hallazgo y explotación del petróleo venezolano es en materia de estudios, una serie de aprendizajes que tanto los economistas como los políticos, politólogos y ambientalistas no pueden obviar. Desde el abrupto estallido del líquido viscoso en Rubio Estado Táchira y los inicios de la explotación del primer pozo petrolero (El Zumaque I en 1914) hasta los años de prosperidad económica debido a los precios elevados del crudo, el petróleo siempre ha sido el motor de la actividad política, económica y social de Venezuela. Cabe destacar que, por 102 años consecutivos, éste país viene siendo el centro de polémicas discusiones y debates entre inversionistas norteamericanos, europeos y asiáticos, entre otros.

Durante la segunda mitad del siglo XX, la explotación petrolera se constituyó como la parte primordial dentro del movimiento económico venezolano, la renta per cápita petrolera dejó a un lado los ingresos que se obtenían de la agricultura (café, cacao, etc.) y la ganadería.
En la época actual, Venezuela es vista por el comercio internacional como una nación monoproductora, debido a las políticas económicas implementadas por los gobernantes actuales. Es ciertamente en la Economía Política del Petróleo (EPP) que se halla la definición y la fórmula para administrar y distribuir las ganancias que se obtienen de la renta petrolera con el equilibrio que se requiere para lograr objetivos sociales de desarrollo a largo plazo en función de los ciudadanos. Para lo cual, es indispensable manejar la renta petrolera en función del crecimiento colectivo y no al revés.

En una sociedad tan desigual como es fácil de apreciar en Venezuela, la correcta aplicación y seguimiento de una EPP adecuada se hace cada día más obligatoria para que la renta petrolera incida positivamente en todos los sectores sociales de forma justa. Es en lo que se ha venido fallando a través del tiempo y exactamente allí se pueden detectar algunos de los errores cometidos en las concesiones otorgadas a inversionistas y en la comercialización de los recursos que provienen de la explotación del crudo. Si se hubiesen aprovechado eficazmente los ingresos provenientes de las divisas como producto del ejercicio petrolero que se han recibido a lo largo de la historia petrolera, no existirían razones para que en la Venezuela de hoy existan ciudadanos viviendo en pobreza extrema.

Durante 45 años, Venezuela mantuvo latente su compromiso comercial con un mercado en particular en lo que respecta a la venta de su principal recurso productivo de exportación, en el cual Estados Unidos fue durante todo ese lapso el principal socio de Venezuela, con la rentabilidad y las desventajas que esto trajo como consecuencia. Motivado principalmente a su localización geopolítica con relación a esa nación, Venezuela fue el país más seguro y rápido proveedor de petróleo de EEUU, gracias a su cercanía con ese comprador.

El nacionalismo fue el factor ideológico que el sistema económico venezolano utilizó para construir su política petrolera. Inicialmente, el petróleo fue catalogado como un recurso económico momentáneo y extranjero, por lo que se ideó una forma sencilla pero efectiva que beneficiara a la colectividad nacional. La intención nacionalista consistió en extraer de las empresas extranjeras una parte de las ganancias que obtenían de las concesiones otorgadas. Esta táctica nacionalista progresó poco a poco a través del establecimiento de un régimen de regulaciones, que favorecieron cada vez más al Estado.

Al pasar el tiempo, se ha comprobado que ocupar a la industria petrolera nacional en sus labores productivas y permitir que el Estado se encargue de controlar las políticas públicas no es beneficioso. El empeño de mantener la resolución de administrar el petróleo como si fuese una industria convencional ha producido muchos vicios, ya que al ser controlada como una empresa común, las regulaciones son más flexibles. Algunos especialistas opinan que, una economía equilibrada podría ser la regulación del gasto público social, lo cual dejaría por lo menos una pequeña parte del ingreso petrolero (para la infraestructura social) y que el impuesto no petrolero quede para los otros gastos del Estado.