Concepto de Historia de la Ópera

La ópera, es una obra musical literaria escrita en prosa y verso, puesta en escena por actores que la dramatizan o expresan por medio del canto, con el objetivo de transmitir al espectador la trama de una historia. A diferencia de la oratoria, la ópera es acompañada por una orquesta y representada en un recinto teatral ante un auditorio o público. En sus inicios, éste género fue considerado nada más como una forma literaria, siendo la música un elemento circunstancial incorporado.

Historia de la Ópera

La ópera debe su origen al género teatral “La Tragedia Griega”, inspirado durante la antigua Grecia, lo cual fue el punto de partida de los primeros compositores e intérpretes. Este género teatral, se inició con una celebración religiosa dedicada al Dios Tracio “Dionisio”, de cuyos rituales y enigmas tomó forma la tragedia griega. La creencia relata que Dionisio moría cada invierno y revivía en la primavera, encarnando de esta forma, la promesa de la resurrección de los muertos. Estas y muchas otras características, fueron interpretadas por los compositores pioneros de la ópera y a la vez reformadas con el propósito de crear un género musical de altura.

El uso del término ópera, se introdujo formalmente cincuenta años después a mediados del siglo XVII, con la finalidad de definir las piezas de teatro musical, las cuales eran representadas hasta ese momento a partir de expresiones literarias universales como: dramma per musica (drama musical) o favola in música (fábula musical). Todas ellas eran diálogos hablados o declamados, llamados "recitativos" dentro de la ópera, acompañados por una orquesta o por una sencilla línea de bajos, que es la característica primordial del melodrama en el sentido original.

A partir del siglo XVII, la ópera siguió evolucionando por medio del compositor Claudio Monteverdi; quien a temprana edad comenzó a componer madrigales. Las obras de este músico, mantienen con certeza que la música debe emocionar a cualquier persona, sus últimas obras, tocan profundamente los sentimientos humanos y le dan vida a sus personajes. Algo que sólo pudo ser comparado con los personajes de las obras de Shakespeare y años después con los creados por Mozart y Verdi. Por otro lado, las óperas antiguas reemplazaron todos los finales trágicos por finales felices y es a partir de este momento que nacen las reglas en la estructura dramática de la ópera, como son: el lieto fine (final feliz) variaciones en los escenarios (idilio, mundo inferior, paraíso), combinaciones de recitales y números individuales, coros, danzas, airosos, ritornellos y canciones interpretadas por varias voces. La orquesta también adquiere más relevancia, al utilizar variados instrumentos en cada escena, es desde el siglo XVII y hasta el siglo XVIII que avanza mayormente la ópera, dando origen a la llamada “ópera barroca”.

En las primeras óperas barrocas, se juntan la comedia y los elementos trágicos de una manera tal, que se logra una amplia emotividad, lo cual dio inicio al primero de los tantos movimientos reformistas de la ópera que fueron vinculados con el poeta Pietro Trapassi, cuyos escritos coadyuvaron a cristalizar el matiz moralista de la ópera formal. En esa época, la ópera italiana estableció los parámetros, donde los libretos italianos fueron la regla, incluso para compositores alemanes como Händel que compuso para audiencias londinenses, o Mozart en Viena. Luego de la ópera barroca, se originó “La ópera del Rococó” y luego “El clasicismo u ópera clásica” y finalmente “El romanticismo u ópera romántica”. De igual forma, durante el siglo XVIII, grandes compositores de la música como Antonio Vivaldi, George F. Handel, Joseph Haydn y Wolfang A. Mozart (compuso 22 óperas), incursionaron en el género operístico, aportando elementos muy significativos.

El siglo XIX fue el periodo de oro de la ópera, de hecho, la mayor parte de las composiciones operarias actuales pertenecen a esa época. A finales del siglo XIX, surge la ópera de dos grandes compositores de ese género: Enrique Granados e Isaac Albéniz y ya iniciándose el siglo XX, se hace presente la ópera de los maestros: Manuel de Falla, Federico Moreno Torroba y Joaquín Turina. El siglo XX, dio al mundo una cantidad de voces líricas relevantes, serie de intérpretes que fieles a sus aptitudes vocales, han hecho historia, en muchos casos con muchos relatos vividos o anécdotas, que también serán memorables en el ámbito de la ópera.

El drama en la ópera, se representa utilizando los elementos típicos del teatro, como son: decorados escénicos, vestuarios y puesta en escena. No obstante, la letra de la ópera (conocida como libreto) es cantada en vez de ser hablada. Los cantantes son acompañados de un grupo musical u orquesta sinfónica total. La ópera tradicional contempla tres modalidades de canto: recitales, declamaciones y arias; esta última se refiere a composiciones para voz solista. Las composiciones cortas para voz solista también se denominan "ariosos".

Los cantantes de ópera, son clasificados de acuerdo a sus aptitudes vocales. Las cantantes femeninas están clasificadas en: soprano, mezzosoprano y contralto. Los cantantes masculinos se clasifican en tenor, barítono y bajo. Existe también la clasificación masculina de contratenor o sopranista. Cada una de las mencionadas clasificaciones tiene subdivisiones, como por ejemplo: un barítono puede ser un barítono lírico, un barítono de carácter o un barítono bufo. Estas subdivisiones asocian la voz del cantante con los tonos más apropiados para su timbre de voz. Entre los cantantes de ópera más famosos de todos los tiempos están: Enrico Caruso, María Callas, Renata Tebaldi, Luciano Pavarotti, Joan Sutherland, Plácido Domingo, Monserrat Caballé, Ruggero Raimondi y Edita Gruberova.