Concepto de Adam Smith

Adam Smith nació en el año 1723, en Kirkcaldy un pueblo en los alrededores de Edimburgo. Hijo único del segundo matrimonio de Adam Smith y Margaret Douglas. A sus tres meses de nacido, quedó huérfano de padre bajo la tutela de su madre. Adam a sus cuatro años de edad, fue secuestrado por unos gitanos y abandonado posteriormente en el bosque, hallado tras una búsqueda por sus familiares. Fue un niño enfermizo y débil pero a la vez con un carácter dulce y una buena memoria para los estudios, uno de los mejores alumnos de la escuela elemental de Kirkaldy.

Adam Smith

Smith, a sus 14 años dejó su pueblo natal para ir a estudiar a la Universidad de Glasgow. En este instituto se interesó por las matemáticas y obtuvo la influencia de Francis Autcheson, quien fue un conocido profesor de filosofía moral con mucha personalidad, cuyos pensamientos económicos y filosóficos fueron decisivos en la formación de Smith. Luego de tres años se graduó, logrando una beca para cursar estudios en Balliol College de Oxford. Finalmente, a los veintitrés años de edad, culminó sus estudios con un gran dominio de la filosofía clásica y la del período.

Regresó a Kirkcaldy al lado de su madre para iniciar la búsqueda de trabajo. En el año 1748, Lord Henry Kames jurista y filósofo, amigo de la familia Smith, le dio la oportunidad de ofrecer conferencias en Edimburgo. Durante dos años conferenció sobre diversos temas, desde la grandilocuencia a la economía y la historia. Dándose a conocer como escritor con la publicación de un artículo en la Edimburgh Review. Por medio de las conferencias cosechó mucho éxito, tanto que en 1751, le ofrecieron el cargo de profesor de lógica en la Universidad de Glasgow.

Inició con lógica pero luego cambió las clases por las de filosofía moral. Siguió con sus éxitos, en el año 1758 fue seleccionado como decano de la facultad. Se conoció como un profesor excelente cuya popularidad traspasó fronteras, tanto que el Voltaire desde Francia, le enviaba alumnos anhelados de recibir sus clases.

Adam Smith, fundamenta su teoría en el sentido común. Frente a la duda, defendía el acceso habitual y constante a un mundo exterior independiente de la conciencia. Smith, creía que el basamento de la actividad moral no se funda en reglas ni en ideas nacionales, sino en emociones universales propias de los seres humanos. En 1776, publicó la Riqueza de las Naciones, sustentando que la riqueza proviene del trabajo de la nación.

El libro fue principalmente un estudio sobre el proceso de creación y almacenamiento de la riqueza, ideas ya planteadas por los fisiócratas y los mercantilistas, pero sin el aspecto científico de la obra de Smith. Tras el éxito de la obra, la cual fue el primer análisis completo y sistemático, a Smith se le denominó como el padre de la economía, por el surgimiento de la economía como ciencia. Adam escribió en una época donde la industria estaba entendiendo sobre un desarrollo sin precedentes. Su preocupación fue el crecimiento económico y temas vinculados a la distribución y el comercio internacional.

El propósito principal de la obra fue la denuncia de las ideas mercantilistas negativas de la libre competencia que estaban muy desarrolladas en esa época. Para Adam Smith, el estado debía evitar intervenir en la económica ya que si los individuos procedían libremente en la búsqueda de su oportuno interés, ya que existían acciones invisibles que transformaban sus esfuerzos en beneficios para todos.