Concepto de Antígenos

Los antígenos, son las sustancias que se encargan de estimular al sistema inmunitario para producir anticuerpos que las combaten; es decir dicho entorno, no reconoce su naturaleza y procede contra ellas. Por lo general, suelen ser partículas extrañas y perjudiciales que al entrar en el organismo se unen a un anticuerpo específico, que cuenta con la capacidad de aniquilarlas y puede ser un compuesto ajeno que procede del ambiente como: químicos, gérmenes, bacilos, agentes infecciosos o polen que, una vez dentro del cuerpo, atrapan y se mezclan con elevada vinculación a una glucoproteína determinada.

Antígenos

Estas sustancias pueden ser de gran utilidad, específicamente en los procesos donde el organismo combate microbios como los que producen el sarampión o también tóxicos, cuando se trata de alergias. Del mismo modo suele afirmarse, que se trata de una partícula efectiva que da origen a una reacción en la red inmunológica, por medio de la excitación de los linfocitos. Normalmente, los antígenos están constituidos de proteínas (elementos químicos que formados por aminoácidos) o bien por polisacáridos (polímero que proviene de la concentración de varias moléculas de monosacáridos), situación que implica porciones de bacterias o virus, o sea distintos microorganismos. Por otra parte, los lípidos y los ácidos nucleicos se transforman en antígenos, sólo cuando surgen combinados con proteínas y polisacáridos.

Ahora bien, que un antígeno interactúe con partículas del sistema inmune no necesariamente inicia una reacción; su capacidad para activar una respuesta, depende de las particularidades del mismo: su estructura química, complejidad, medidas, etc. Un compuesto apto para suscitar una contestación inmune, será exteriorizado por las células que proveen el antígeno a otras, que forman parte del sistema inmune, para estimular su activación y el exterminio del patógeno por parte de éstas. Cabe mencionar, que todo antígeno está definido por su anticuerpo (glicoproteína) en cuestión; éstos proceden complementandose dentro de su espacio.

El sistema inmune identifica a los antígenos a través de dos mecanismos:

  • Por la fusión e interacción concreta entre el compuesto y su anticuerpo, la determinación de esta unión será muy alta, ya que todo anticuerpo es exclusivo y específico para un antígeno en particular.
  • La unión e interrelación específica entre el antígeno y los recibidores de éste como por ejemplo los del tipo Toll, ubicados en la parte más externa de las células inmunitarias. Dicha combinación será menos definida debido a que estos receptores localizan moléculas contenidas en diferentes patógenos.

Para clasificar a los antígenos es necesario definir su procedencia y una vez que se determina su naturaleza se ordenan de la forma siguiente:

  • Los antígenos exógenos: son los que se introducen en el organismo desde el exterior por medio de una jeringa, inhalación o por su ingesta.
  • Antígeno endógeno: es aquel que se genera dentro de una partícula como resultado de un metabolismo celular común, un contagio viral o microbiano intracelular.
  • Los autoantígenos: son grupos de proteínas muy corrientes, ADN o ARN, que identifica el sistema inmune y son habituales en pacientes que sufren de alguna clase de enfermedad auto inmune. En condiciones normales no suelen estimular al sistema inmune, solo cuando una causa genética o ambiental da origen a la pérdida de la tolerancia inmunológica en el organismo.
  • Antígeno tumoral, también llamados neo antígenos: son los que presentan las moléculas MHC o MHC II, que corresponden al grupo más histocompatible que se haya dentro de las células tumorales y por tanto en la superficie de un tumor específico.
  • Antígenos nativos: son los que conservan su estructura original, ya que no han sido procesados en partículas más pequeñas, por una célula presentadora de antígeno (CPA). En ciertos casos, el cuerpo emite una reacción antígeno a un elemento que no es propiamente dañino, lo cual es mejor conocido como hipersensibilidad. En esta situación, el cuerpo queda expuesto a una diminuta cantidad de antígeno, estimulada por la mantequilla de maní, trigo, o por una picadura de un insecto, entre otras.