Concepto de Crecimiento y Desarrollo de Insectos

El crecimiento y desarrollo de los insectos es un proceso que implica la ruptura de tejidos larvales y sustitución por una población distinta de células. Por lo general, la metamorfosis resulta en distintos estadios, empezando con la larva, atravesando por un estadio de pupa y culminando con el adulto. Por medio de, estos estadios el crecimiento se lleva a cabo por procesos de transformación o muda y crecimiento de una nueva piel a medida que va incrementando de tamaño.

Crecimiento y Desarrollo de los Insectos

Ciertos insectos como los pececillos o tisanuros de plata cuentan con un desarrollo directo. Por esta razón, se denominan ametábolos. Sucede un estadio de prolarva específicamente antes de la eclosión, en el que bien se han desarrollado las estructuras para salir del huevo. Aquí a medida que se desarrolla el insecto incrementa en tamaño, pero no cambia su forma.

Los insectos presentan sexos separados. Durante la cópula, los machos utilizan los apéndices u otras estructuras especializadas, para sujetar a la hembra y transferirle el esperma. La inseminación deposita una enorme cantidad de espermatozoides en una estructura de la hembra conocida como espermateca. La fertilización es interna y se realiza por grupos o camadas. Ocurre cuando los huevos descienden por el oviducto de la hembra y los espermatozoides salen de la esparmateca.

Los animales recién nacidos pasan por una serie de estados larvales o instares con mudas sucesivas, hasta alcanzar la forma típica del adulto. Los últimos segmentos corporales de la hembra, octavo o noveno, presentan el ovopositor, una estructura adaptada para la postura de huevos.

Los grupos de huevos fertilizados se depositan en diferentes lugares, de acuerdo con los hábitos del artrópodo: sobre el suelo, en excrementos de animales, inyectados en tejidos vegetales o animales o sobre cualquier superficie. Muchos insectos se aparean una sola vez en la vida y es raro que ocurran cópulas múltiples.

Las hormonas de los insectos las secretan ciertas células modificadas del sistema nervioso y algunas glándulas endocrinas. Las neurohormonas regulan los procesos de la metamorfosis, el cambio de color, la producción de gametos, el comportamiento reproductivo y la actividad metabólica.

Aunque el control hormonal del desarrollo de los insectos presenta notorias variaciones entre las especies, se puede proponer un modelo general de regulación endocrina. Las células neurisecretoras del cerebro estipuladas por factores ambientales, como los cambios de temperatura, la duración del día y otros, producen la hormona ecdisitropina.

Esta hormona se almacena en una estructura asociada con el cerebro, que se denomina cuerpo cardiaco. La liberación de la ecdisitropina estimula las glándulas, ubicadas en la región anterior del cuerpo o protórax, para que produzcan la ecdisoma y hormona de la muda. La ecdisona estimula el crecimiento del animal y la muda del exoesqueleto.

Los procesos de muda y metamorfosis se encuentran regulados por dos hormonas efectoras:

  • La 20 hidroxiecdisona (ecdisona).
  • La hormona juvenil (jh).

La 20 hidroxiecdisona comienza y coordina cada muda y sistematiza cambios en la expresión de genes que suceden durante el proceso de metamorfosis. La hormona juvenil desempeña la principal función de prevenir las modificaciones en expresión génica causados por la ecdisona, transformaciones que son obligatorios para que tenga espacio la metamorfosis, evitando de esta forma que la ninfa se desarrolle antes de tiempo y logrando que sucedan las mudas necesarias para el desarrollo.

El saber, el tener conocimiento sobre las hormonas de crecimiento es de gran provecho para llevar un control de plagas de insectos. Es viable utilizar productos químicos que obstruyen el funcionamiento de estas hormonas e impiden el desarrollo natural del insecto.