Concepto de Filogenia

La filogenia es el vínculo de parentesco entre especies en general. La denominada filogenética es el ámbito de la biología evolutiva que se encarga de determinar la filogenia, el cual consiste en el análisis de las asociaciones evolutivas entre distintos grupos de organismos desde la distribución de los caracteres remotos y procedidos en cada especie, empleando matrices de información de átomos de ADN y de morfología. En base a esta información se determinan los árboles filogenéticos, fundamento de la clasificación filogenética.

Filogenia

La necesidad de revelar la historia evolutiva de los organismos se empezó con la propagación del llamado origen de las especies por Darwin en el año 1859. El anexo de teorías evolutivas en los sistemas de clasificación de los organismos es un proceso que actualmente no está culminado.

Primeramente, se debe reformar la filogenia de los organismos para determinar cuán similares son entre sí en su anatomía, morfología, embriología o moléculas de ADN, dado a que en última instancia estos parentescos son una muestra de su parecido genético y, por ende, de sus relaciones evolutivas.

La evolución se caracteriza por ser un proceso lento y en la mayoría de los casos absolutamente nadie lo ha visto acontecer. Lo que se conoce es sobre una serie de suposiciones con respecto a cómo sucedió la diversificación de los organismos, que desembocó en la aparición de las diferentes especies variadamente vinculadas entre sí. Esas proposiciones son las que hacen saber que qué forma se debería investigar sobre estos organismos para demostrar su filogenia.

Por ejemplo, se presume que existe una única población hereditaria de plantas. Para evidenciar que los organismos que abarcan esta familia son morfológicamente idénticos entre sí, se determinan un conjunto de caracteres: color de pétalo, presencia o ausencia de tracomas en las hojas, fruto seco o carnoso, lanosidad del tallo, cantidad de estambres y rugosidad de la semilla. La totalidad de estas plantas hereditarias conllevan los similares estados del aspecto para cada uno de ellos: el tallo herbáceo, los pétalos son blancos, las hojas sin tracomas, los estambres son cinco, el fruto es seco y la semilla es lisa.

De manera eventual, por medio de algún mecanismo se separación reproductiva, la población se fracciona en dos subpoblaciones que no efectúan un intercambio de material genético entre sí. Al cabo de ciertas generaciones se va observando que surgen mutantes en las dos nuevas subpoblaciones, muchos de ellos son más eficaces reproductivamente que la otra parte de la población y, por tanto, luego de más generaciones, su genotipo se transforma en el dominante en esa población.

Asimismo, como las mutaciones suceden al azar en cada una de las subpoblaciones y la posibilidad de que suceda naturalmente la misma mutación en cada subpoblación es muy poca, las dos poblaciones van almacenando distintas mutaciones eficaces, produciendo diversos genotipos, que se pueden observar en los cambios que pasan en los estados de los caracteres.

Por ejemplo, el tallo leñoso le surge a la primera subpoblación y pasa a poseer pétalos rojos la segunda subpoblación (pero manteniendo el tallo herbáceo hereditario). Como consecuencia, la última generación de plantas pertenece a dos poblaciones muy parecidas entre sí, con numerosos caracteres compartidos, salvo lo leñoso del tallo y el color de los pétalos. En conclusión, todo esto se puede percibir en el llamado árbol filogenético, el cual se denomina como diagrama que resume las asociaciones de parentesco entre los ancestros y sus sucesores.