Concepto de Patogenicidad

La patogenicidad de un microorganismo o bacteria, es la cualidad que tienen los gérmenes para generar infecciones en un huésped sensible, en donde los agentes de virus, estimulan el primer paso de interacción entre los dos, que es la invasión por medio de la adherencia, facilitada por las adhesinas fimbriales y afimbriales. Una vez poblado el hábitat, reacciona a dicho ataque intentando la eliminación de la bacteria, la que se defiende y elude la respuesta del receptor (humano, animal, vegetal), beneficiando su proliferación y estadía.

Patogenicidad

La virulencia generada por el patógeno, es un aspecto que es manejado por la susceptibilidad y resistencia de la persona infectada y por el estado en que se encuentre el medio ambiente. Por medio del avance de la denominada relación microorganismo-hospedero, se van produciendo las variaciones genéticas en el microbio, que suelen incentivar la aclimatación del mismo dentro de su diminuto entorno, dando origen a la biodiversidad feno y genotípica que va a facultar la acomodación del bacilo en su hospedero. El progreso en el conocimiento de los medios de patogenicidad y el vínculo del parásito con el huésped, condujo a los entendidos en el área, a intentar la unificación del término y las definiciones implicadas en esta rama, con el objeto de mejorar los análisis e investigaciones en la interacción de la triada ecológica: bacteria-receptor-ambiente.

Proceso de la Patogenicidad:


El microorganismo debe afianzar su estadía para colonizar, reproducirse y evadir eficazmente los medios de defensa del recibidor. Las secuencias de la patogenicidad como: la adherencia, invasividad y producción de toxinas, se aplican a los elementos constitutivos de las bacterias o sustancias elaboradas por los microbios que perjudican o facilitan su ingreso o penetración dentro del huésped. La patogenicidad depende del receptor que infecte y de la potencia del bacilo (característica del patógeno, que es modulada por la susceptibilidad y reacción del aceptador).

Adherencia: es el primer enlace de la bacteria con la célula del posadero, es concreta; cuando el microbio localiza a su hospedero específico sobre la célula, éste colabora con su instalación en la mucosa o en una membrana. La mayoría de los protozoos al adherirse, invaden una parte determinada del tejido y no es necesario que se internen, estas adhesinas son las fimbriales y no fimbriales. La adherencia, es un procedimiento muy complejo que surge de vinculaciones moleculares altamente particulares entre el microbio y la célula; asimismo da paso a una cantidad de sucesos bioquímicos-moleculares en serie dentro del gameto celular.

El propósito de la adherencia microbiana, es intentar que la bacteria sobreviva y se reproduzca dentro de su recibidor, asimismo la superficie sobre la cual se incorpora debe suministrar las condiciones idóneas para tal fin. Las moléculas que se hallan en la superficie bacteriana, encargadas del procedimiento de adherencia son las llamadas adhesinas y de acuerdo a su estructura, reciben distintos nombres. Las partículas sobre la cara externa de la cédula “blanco” o inamimada, que son identificadas por las adhesinas, son llamadas receptores.

Invasividad bacteriana: luego de la adherencia a la célula aceptora, algunos patógenos suelen incrementar mecanismos que les permiten introducirse en las células y propagarse intracelularmente, logrando con esto evadir o resistirse a la reacción inmune natural del hospedero, deteriorar las células, reproducirse en áreas muy específicas que se suponen estériles, quedando salvaguardados de la acción de los antibióticos. Estos microbios patógenos, tienen la capacidad de provocar su propia fagocitosis en aquellas células que son por lo general no fagocíticas, estas han evolucionado al desarrollar una cantidad de estrategias que les permiten encontrar su ingreso y subsistir intracelularmente en células epiteliales.

Producción de toxinas: las toxinas, son una recopilación variada de proteínas causantes de muchos de los síntomas ocasionados por los patógenos durante la infestación, son altamente liberadas por la bacteria o también son exportadas por la lisis celular. Una vez dispensadas por el bacilo, las sustancias tóxicas se unen con los recibidores específicos sobre la superficie de la célula y pueden asentar sus efectos directamente sobre la mucosa, como las toxinas tipo I y II.