Concepto de Rabia

La rabia se conoce como un contagio viral mortal que se transmite principalmente a través de animales contaminados. El contagio es ocasionado por el llamado virus de la rabia. La infección se propaga mediante de saliva contagiada que se penetra en el organismo por medio de una mordida o un incisión en la piel. Este virus transita desde la lesión hasta el cerebro, donde provoca una inflamación e hinchazón. Esta hinchazón produce los síntomas de la enfermedad. Por lo general, las muertes por rabia suceden en niños.


Históricamente, los casos de rabia en las personas en los Estados Unidos la mayoría se originaban por una mordida de perro. Actualmente, más casos de rabia en humanos han sido asociados con murciélagos y mapaches. En cuanto a, las mordidas de perro constituyen una causa usual de rabia en los países en desarrollo, principalmente en África y Asia.

Otros animales salvajes que pueden producir el virus de la rabia son:
  • Zorros.
  • Zorrillos.

En ciertas ocasiones, la rabia ha sido propagada sin una mordida real. Se piensa que este tipo de infección es producida por la saliva contaminada que ha llegado al aire, mayormente en cuevas de murciélagos.

Síntomas de la Rabia


Las revelaciones médicas pueden cambiar dependiendo de las diferentes formas que se presente la enfermedad. Por lo general, el tiempo de incubación de la rabia suele ser de uno a cuatro meses, si bien, cabe la probabilidad de que oscile entre menos de siete días y más de un año, esto es de acuerdo al nivel de infección y la carga vírica.

Entre los síntomas más comunes destacan:
  • Inflamación.
  • Fiebre.
  • Enrojecimiento.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas.
  • Malestar en general.

Habitualmente, entre las primeras manifestaciones se halla la fiebre. Entre las diversas formas que puede presentar la enfermedad, la rabia furiosa, puede tomar signos de hiperactividad, exaltación e inclusive en ciertas ocasiones aerofobia y, puede llegar a provocarse la muerte a los pocos días a causa de un paro cardiorrespiratorio.

Otra forma de esta enfermedad es, la rabia paralítica que constituye un 30% de los casos de las personas, de acuerdo a la OMS, alcanza un curso distinto aunque habitualmente más prolongado en la rabia furiosa. En esta forma los músculos se van deteniendo pausadamente, comenzado por los más cercanos a los mordiscos o arañazos. Hasta que el infectado entra en coma y termina muriendo.

Prevención de la Rabia


La mejor manera de prevenir la rabia, de acuerdo al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y que confirma la OMS es mediante las inyecciones preventivas, esto es, vacunarse contra la rabia.

En el caso de viajar a zonas de peligro, la institución sugiere vacunarse un mes antes de viajar. También, aconseja que el área más apta para administrarse la vacuna sea en la zona deltoidea; no obstante, en los niños la parte más recomendable para vacunar es el área anterolateral del muslo, pero jamás en la parte del glúteo, dado a que el Ministerio desaconseja esta área porque puede formar anticuerpos muy bajos neutralizantes.

Por último, los especialistas advierten que los humanos que presenten contraindicaciones a la vacuna, específicamente aquellos individuos que han presentado cierta hipersensibilidad a dosis antepuestas, es preferible no vacunarse.

Diagnóstico de la Rabia

La OMS certifica que en el mundo no se cuenta con pruebas para diagnosticar el contagio por rabia en los seres humanos antes de que surjan los síntomas clínicos. Las diversas técnicas si existen para ratificar la rabia en vida y después de la muerte, que permiten descubrir el virus entero, anticuerpos, antígenos víricos concretos presentes en el líquido cefalorraquídeo o ácidos nucleicos en tejidos contagiados (cerebro, piel) y también en saliva y orina.