Concepto de Síndrome de Reiter

El síndrome de Reiter o artritis reactiva, es un tipo de inflamación que suele generarse como una reacción a una infección que aparece en alguna región del cuerpo. La mayoría de los agentes patógenos que la producen, surgen en los conductos genitourinarios (vejiga, uretra, el pene o la vagina) y son transmitidos a través de las relaciones sexuales, dando origen a otra de las derivaciones de la afección denominada síndrome urogenital de Reiter. La enfermedad también perjudica a los ojos, ocasionando conjuntivitis o uveítis, a las articulaciones y en ciertas ocasiones a la piel, originando lesiones cutáneas.

Síndrome de Reiter

Algunas de las áreas infectadas pueden causar hinchazón e irritación, lo cual puede tratarse de una respuesta a otras enfermedades que están brotando en el organismo. Entre otras clases de infecciones que pueden provocarlo, están las gastrointestinales, que aparecen por la ingesta de alimentos contaminados, en casos como éste la enfermedad es conocida comúnmente como síndrome de Reiter gastrointestinal o entérico. Genéticamente, quizás un individuo sea más propenso que otros a contraer tal indisposición, especialmente en aquellos casos en los que algún pariente haya padecido el trastorno previamente, es extraño que se manifieste en niños pequeños, pero se puede desarrollar en los adolescentes.

Por lo general, esta afección se presenta en los hombres antes de los 40 años de edad y es posible su evolución; a través de una infestación por Clamidia, Campylobacter, Salmonella o la Yersinia. La diagnosis se basa en los aspectos clínicos, el propósito de la medicación es aliviar los síntomas y determinar toda infección oculta. El síndrome de Reiter puede extinguirse en unos 3 o 4 meses, pero la mitad de los enfermos padece la reiteración de los síntomas hasta por varios años, dicha afección puede convertirse en crónica. Con la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y evitando la infección gastrointestinal, se puede controlar dicha enfermedad; es necesario lavarse bien las manos y asear las superficie antes y después de preparar las comidas.

La descripción del síndrome, fue expuesta en 1916 y se le asigna al eminente médico bacteriólogo alemán, relacionado con el poderío Nazi e indagaciones efectuadas en campos de concentración Hans Conrad Julius Reiter y en 1918, otro científico determinó el primer caso en un paciente joven. La fluxión ocular es uno de los síntomas notables del síndrome, pero el malestar más común es la conjuntivitis y luego la uveítis anterior, que produce el enrojecimiento de los ojos, incomodidad y fotofobia y en el 55 % de los casos, a esta enfermedad se asocia el haplotipo (variaciones del ADN o polimorfismos) y al mismo tiempo un 25 % de las personas con este indicador, presentan un trastorno sistémico secundario como la espondilitis anquilosante, de la misma manera se señalan complejidades como edema macular, sinequias, cataratas y glaucoma .

El paciente presenta secreción conjuntival, blefaritis y en algunas ocasiones uveítis anterior aguda, un aproximado del 6% de los afectados desarrollan iritis, enfermedad que si no se medica puede perjudicar severamente a la visión. La irritación, secreción ocular purulenta e hinchazón del párpado suelen aparecer, los enfermos pueden manifestar conjuntivitis pura o una respuesta uveítis/iritis combinada, de este modo las afecciones de la vista se convierten en el dilema más significante, capaz de causar riesgos importantes.

Respecto a los síntomas genitourinarios, la uretritis y la cervicitis en la mujer se evidencian leves o asintomáticas, dificultando el diagnóstico a diferencia de la gonorrea que produce fuertes molestias, debido a la presencia de pus. Estas enfermedades se inician tres semanas después de la infestación, seguidas por febrículas, dolores en la estructura ósea y malestares en la vista. Los indicios urinarios son pasajeros, se manifiestan por la emisión difícil o dolorosa tanto en el hombre (secreción uretral) como en la mujer (cervicitis), la cistitis, hematuria y la proctitis puede presentarse; la molestia en el borde del pene es común, también los escalofríos y el orinar con frecuencia.