Concepto de Zidovudina

La zidovudina o azidotimidina (Azt), fue el primer fármaco antirretroviral (ARV) admitido en 1987, como una medicina apta para ser administrada en personas infectadas con VIH (SIDA); por ser muy efectiva para retardar el progreso de dicha enfermedad, pero no significa su curación y no asegura la minoración de las patologías que se relacionan con tal infección. Este medicamento reduce la posibilidad de contagio entre las personas y se puede conseguir con el nombre de Retrovir o Retrovis, además puede hallarse en la composición del Combivir, Epzicom y Trizivir y actúa como un análogo de la timidina.

Zidovudina

El oncólogo Jerome Horwitz, miembro del Hospital o Instituto de despistaje de Cáncer Barbara Ann Karmanos y de la Escuela de Medicina Wayne State, fue el primer científico que sintetizó la zidovudina en 1964; esta fue elaborada para tratar el cáncer, pero quedó excluida luego de comprobarse que era inoperante y que también era dañina. En febrero de 1985, Hiroaki Mitsuya, Samuel Broder y Robert Yarchoan, especialistas e integrantes del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) colaborando con otros investigadores, la comenzaron a aplicar como un medicamento contra el SIDA. Así lograron demostrar que era un compuesto eficaz contra el VIH in vitro y primeramente, se realizaron pruebas clínicas que arrojaron resultados, de que aumentaba el conteo de células CD4 en pacientes afectados con tal enfermedad.

La zidovudina, conforma un género de medicamentos contra el VIH conocidos como inhibidores de la transcriptasa inversa, muy parecidos a los nucleósidos (ITIN), estos obstaculizan la función de dicha enzima y en consecuencia, evitan la propagación del VIH disminuyendo su concentración. En específico, se trata de un fármaco certificado por la Administración de Medicamentos de los EE.UU (U.S. Food and Drug Administration, FDA) para ser administrado de la siguiente manera:

  • Para tratar la infección del VIH en adultos y niños mayores de 6 semanas de edad y ser utilizada junto a otras medicinas, para controlar la enfermedad que genera este agente, es decir el SIDA. Pese a que no existen normas definitivas, sobre cuándo se debe comenzar la toma del fármaco antirretroviral.
  • En la efectiva prevención del contagio materno infantil del VIH, se usa para evitar la transmisión de la madre al niño, el medicamento es indicado en las mujeres seropositivas durante la gravidez (a partir del 4to mes) y el parto.

Las drogas contra el VIH, no pueden sanar la afección producida por ese virus ni el SIDA, pero su adecuada combinación o la técnica del tratamiento, ayuda a que los pacientes seropositivos tengan una vida más duradera y de igual modo, disminuyen el riesgo de transmisión; no obstante, aunque se usan para obstruir la transferencia de la madre al feto, se han dado algunos casos de contagio. La zidovudina, igualmente suele ser usada para medicar trastornos que guardan relación con la infección del herpes humano tipo 8 (VHH-8), en individuos VIH-positivos, mientras la eritropoyetina se administra para contrarrestar la anemia originada por este medicamento.

La persona afectada y su médico tratante, deben mantener vigilados: el conteo de células Cd4, la arremetida viral, los síntomas y las reacciones del organismo de acuerdo a los medicamentos administrados. Cuando se toma zidovudina combinada con otros ARV, el virus puede descender a niveles muy bajos y la cantidad de unidades Cd4 puede elevarse, lo cual quiere decir que el individuo se mantendrá estable durante un mayor lapso de tiempo.

La zidovudina, puede ocasionar efectos secundarios severos o eventualmente letales, como por ejemplo: hipersensibilidad o sarpullido cutáneo, aglomeración de ácido láctico en sangre (acidosis láctica), inflamación del hígado, fragilidad muscular (miopatía) y alteraciones sanguíneas, como la disminución exagerada del conteo de glóbulos rojos (anemia severa) o el decrecimiento del número de glóbulos blancos (neutropenia). De igual forma: náuseas o vómito, anorexia, agotamiento extremo, agobio o aturdimiento, incremento irregular de los latidos del corazón, problemas respiratorios, micciones de color oscuro, heces de color pálido, escalofríos, amarillamiento e ictericia.