Concepto de Filosofía de la Ciencia

La filosofía de la ciencia se ocupa de investigar la práctica y el conocimiento científico. Se encarga de saber cómo se despliegan, valoran y cambian las teorías científicas y de estar al tanto si la ciencia está preparada para revelar la verdad de las “entidades ocultas”, es decir los objetos no observables y los procesos de la naturaleza. Esta disciplina intenta explicar problemas como: la naturaleza y la creación, de las opiniones científicas (teorías, modelos, hipótesis, conceptos entre otros), la analogía de cada una de ellas con el entorno, cómo la ciencia explica, describe, contribuye al control de la naturaleza.

Filosofía de la Ciencia

Es importante tener conocer que la filosofía de la ciencia comparte algunos problemas con la gnoseología que es la teoría del conocimiento y se encarga de las situaciones y de los términos de posibilidad de todo conocimiento. Sin embargo, a diferencia de ésta, la filosofía de la ciencia limita su campo de estudio a los problemas que plantea el conocimiento científico, el cual se distingue de otras tipologías de conocimiento, como el estético o el ético, o las costumbres culturales.

Por otra parte, la filosofía de la ciencia ha logrado captar el interés de algunos científicos como Isaac Newton, Albert Einstein y Galileo Galilei, estos personajes han realizado grandes contribuciones a esta disciplina. Números y grandiosos científicos se han dado por satisfechos abandonando la filosofía de la ciencia a los filósofos y han preferido seguir trabajando en el mundo de la ciencia en vez de ofrecer más tiempo a meditar cómo se forma la ciencia. Dentro de esta costumbre occidental, entre los representantes más significativos anteriores al siglo XX resaltan entre muchos otros Aristóteles, Platón, Epicuro, Santo Tomás de Aquino, René Descartes, Leonardo da Vinci, Francis Bacon, Emmanuel Kant, John Stuart Mill, Arquímedes, Jean Buridan, Boecio, Raimundo Lulio, David Hume, John Locke, Nicolás de Oresme y Alcuino Averroes.

La historia señala que en los años sesenta, la filosofía de la ciencia extiende su horizonte de meditación al considerar el proceso de elaboración de conocimiento en sus otros aspectos. Esta utilidad por los modos de crear ciencia a través del dinamismo científico nace con el reconocimiento de los cambios profundos que han caracterizado su avance histórico, no sólo en el nivel de las teorías sino también en el de las técnicas y los propósitos de la investigación.

Otro de los objetivos que intenta lograr la filosofía de la ciencia es diferenciar la ciencia de la religión y la pseudociencia. Existen unos procesos que buscan separar la ciencia de la “no-ciencia”, estos métodos son llamados como la verificabilidad, la falsabilidad y la Navaja de Ockham. En los últimos años la discusión ciencia-religión ha iniciado a dominar las noticias a nivel mundial. La separación entre la ciencia y la religión emprendió en el siglo XVII y fue un ciclo necesario en el desarrollo del conocimiento humano.