Concepto de Normas Semánticas

Las normas semánticas, son pautas que se usan para entender el significado de una palabra, consisten en la codificación y decodificación de los distintos fondos semánticos, dentro de las configuraciones lingüística. Determinan los signos que presenta cada término y los que tienen significación, o sea qué representan para los hablantes, de qué manera aluden a ideas o cosas y cómo los descifran los oyentes.

Normas Semánticas

Según ellas, todo hablante debe:

  • Brindar o aportar solamente la información requerida en cada participación.
  • Ser sincero
  • No expresarse de forma presurosa.

Dentro de los patrones de la semántica, el alcance de las palabras puede tener su origen primeramente, a partir de los constituyentes principales que forman la estructura de cada término y segundo, analizando a los que refieren una acción y observando la forma en que suelen intervenir en un contexto. Así pues, la connotación o figuración mental, está conformada por una diversidad de rasgos conceptuales que todos los hablantes de un idioma deben relacionar, de forma general con un significante. Sin embargo, de acuerdo a las normas semánticas, hay que tener en cuenta que dicho significado posee dos componentes:

  1. Denotación: es el significado que señala el diccionario, un tipo de referencia formal y corriente para todos los hablantes. Por ejemplo, mesa: es un mueble formado por una tabla horizontal que descansa sobre cuatro patas, donde se puede realizar alguna actividad o colocar objetos. Esa es la significación que le otorgan los hablantes de casi todos los idiomas a nivel mundial.
  2. Connotación: es el significado personal o que en un contexto muy concreto emplea un solo hablante, así tenemos la palabra “atención”, según la exprese una persona de la milicia o un civil, obviamente los sentidos que le darán al usar la palabra serán muy distintos. Otro ejemplo sería la palabra “burro”, que igual puede indicar el significado objetivo de animal o bien, el alternativo que hace mención a una persona muy torpe.

De tal manera que, las reglas de la semántica han establecido las diferentes relaciones que adquiere un signo respecto a todos los demás, puesto que el vocabulario conforma un sistema, cuya configuración posibilita a los hablantes la captación de un léxico determinado, dichos vínculos son los siguientes:
  • Monosemia: se trata de la relación usual que existe entre el significado y el significante dentro de una palabra, es decir a un significante le atañe un solo significado: la palabra bolígrafo, expresa una mención que únicamente puede ser reconocida por medio de dicho significante.
  • Polisemia: toda palabra es polisémica, cuando es posible transmitir a través de ella diversos significados; de un modo más preciso, un significante puede tener varias significaciones. Se diferencia de la homonimia, en que consiste en un vínculo que se da entre las dos perspectivas del signo lingüístico: los distintos sentidos que puede expresar una palabra tienen o tuvieron un origen común por ejemplo zancudo, ”insecto” o cuchillo, “instrumento para cortar”.
  • Homonimia: se trata de los significados distintos de las palabras que, o bien se escriben de forma idéntica o se pronuncian igual como: bacilo, vacilo; arrollo, arroyo; ato, hato y ceda, seda.
  • Paronimia: engloba a las palabras que son muy parecidas, pero diferentes en su significado: desbastar, devastar; ávido, habido; deferencia, diferencia, etc.
  • Sinonimia: consiste en la igualdad de los significados al presentarse diferentes significantes, esto quiere decir que dos o más palabras son sinónimas si tienen el mismo sentido, así por ejemplo: enfurecer y enojar. Ciertos lingüistas suelen negar la sinonimia, pues para ellos no pueden existir dos palabras que tengan un significado absolutamente exacto; o por lo menos, es imposible encontrar palabras con un significado idéntico, si se toman en cuenta las acepciones y los contextos diversos en los que pueden aparecer. Por tanto, es factible distinguir las distintas formas en que se presenta la sinonimia: conceptual, connotativa y contextual.
  • Antonimia: se puede apreciar con facilidad, en los significados contrarios que expresan algunas palabras, como: blanco, negro; alegría, tristeza; pequeño, grande.