Concepto de Reinos Romanos

Los reinos romanos o germánicos se establecieron en el siglo V en el antiguo territorio del Imperio romano de Occidente, los pueblos germánicos originarios de la Europa del Norte y del Este. Los reinos creados por los germanos tuvieron ciertas características comunes, entre ellas la realeza como institución política básica; la persistencia de los lazos tribunales y de las asambleas de guerreros; la pervivencia de la administración romana y la separación legal entre romanos y germanos.

Reinos Romanos

Las diferencias entre los reinos estaban determinadas, sobre todo, por el nivel de romanización de los pueblos y sus vínculos, pacíficos y violentos, con la población de origen imperial.

A pesar de la diversidad de reinos permanecía el recuerdo del imperio por medio de la organización administrativa y de la lengua latina, además, la influencia de la iglesia en este terreno fue amplia y se utilizó para apoyar el acercamiento de los germanos al catolicismo.

La realeza germánica tenía un carácter militar sumamente importante, puesto que consideraba al rey un jefe. Su poder era teóricamente absoluto, pero estaba limitado por el obligado cumplimiento de las leyes y tras la transformación al catolicismo, por la influencia de la iglesia, que exigía al monarca un proceder justo para que su poder fuera legítimo.

El acceso al trono se realizaba por elecciones entre los hombre libres aunque en realidad los electores eran miembros de la nobleza. Después, tendió hacia el principio dinástico, incluso asociado el rey en vida a uno de sus hijos al trono para asegurar la sucesión.

Pero la realeza germánica tenía dos grandes inconvenientes, el rey se consideraba rey de su pueblo y no de una nación lo que dificultaba, la fusión con los romanos y el patrimonio regio estaba considerado un bien propio del monarca del que podía disponer, lo que justificaba la división del reino entre los hijos del rey, como hicieron en diversas ocasiones los monarcas francos.

La administración central se organizaba en torno al Palatium, constituidos por funcionarios y miembros de la aristocracia; por otra parte, la territorial recaía en los duques, cuya autoridad se ejercía en circunscripciones herederas de la división provincial romana.

La diferencia entre los romanos y germanos se manifestaba en la existencia de dos legislaciones paralelas hasta la total fusión de los pueblos; no había una ley territorial, sino que tenía validez solo para un pueblo específico, como la ley Sálica de los francos, la ley de Eurico tanto para los visigodos como para el edicto de rotario entre los lombardos. Los diferentes pueblos fueron:

  • Godos: este pueblo fue el que inició el movimiento de los germanos. Presionados por los hunos, atravesaron el Danubio en 376 y pidieron asilo al Imperio Romano, que les estableció en Tracia; pero no estaban de acuerdo con las condiciones que les habían sido impuestas, se rebelaron y derrotaron al emperador Valente en 378.
  • Hunos: procedentes del centro de Asia, los hunos habían iniciado en el siglo IV un desplazamiento hacia el oeste que llevó a los germanos a entrar en territorio romano.
  • Vándalo: expulsados de la península ibérica por los visogodos y dirigidos por el rey Genserico, los vándalos llegaron al norte de África en 429 y se instalaron en una pequeña parte de la barbería oriental, mientras que el resto del territorio, que apenas había sido dominado por los romanos, escapaba a su autoridad. Antes de establecerse tuvieron que vencer la escasa resistencia romana concentrada en las ciudades, donde la defensa fue ocupada por los obispos católicos.