Concepto de Abecedario

La definición de abecedario o alfabeto como también es conocido, denomina a una serie de signos lingüísticos o gráficos, colocados en forma ordenada que proyectan según cada idioma una sonoridad, el abecé está integrado por las vocales (a, e, e, o, u) y las consonantes. Cada letra representa a un fonema y varias de ellas forman una palabra, debido a que el español actualmente está conformado por signos sencillos y como todas las lenguas adoptó una escritura alfabética. La “ch” y la “ll” ya no forman parte del mismo pues son dígrafos, es decir sonidos conformados por dos letras.

Abecedario

¿Qué es el abecedario?


Derivado del latín “abecedarium”, el término está estructurado por las primeras cuatro letras de las veintisiete que lo componen (a, b, c y d), así como también su sinónimo y precedente alfabeto, que contiene las dos primeras en griego (alfa, α y beta, β), la palabra “arium” señala pertenencia. El abecedario latino, se remonta al siglo VII antes de la época cristiana, como una variación del alfabeto que los griegos
usaban en la ciudad de Cumas, situada en la Magna Grecia; es de resaltar que la resonancia de las letras surgieron antes de su forma escrita, pues el hombre se comunicó a través del habla, antes de aprender a escribir.

El sistema acogido por la lengua española fue el alfabeto romano, porque este brinda una configuración en la escritura que ha servido de base mundialmente, debido a que por medio de ciertos cambios, se puede utilizar en casi todos los idiomas que se hablan tanto en América, como en la Unión Europea, área del África Subsahariana y las islas que están en el Océano Pacífico. El abecedario de la antigua Roma, fue empleado por la población etrusca a partir de las letras de procedencia griega, este originalmente contaba con tan sólo 21 letras, pero con el paso de los años, se incrementaron hasta llegar a las 26 que se conocen en la actualidad.

Según los especialistas en asuntos lingüísticos, los abecedarios iniciales de Occidente encontraron su raíz a través del alfabeto semítico septentrional, que surgió hace más de 3.500 años. En este punto, es necesario mencionar que se llama alfabeto latino a la derivación del abecedario romano convencional que incluye variantes gráficas como por ejemplo el caso de la letra Ñ. Como bien se sabe, el abecé de la lengua española está basado en dicho alfabeto, que a su vez fue adoptado por los etruscos, con sus variantes muy propias obviamente. Más tarde, el mismo sería admitido en varias naciones occidentales, entre ellas España, de donde proviene el idioma castellano. Cabe resaltar, que tampoco forman parte del abecedario por su evidente cualidad dígrafa, los sonidos: “gu” cuando se posiciona antes de “e”, “i” y no se pronuncia la “u”; “qu” si se halla antepuesto a “e” “i” y tampoco se vocaliza la “u” y “rr”, al estar en una posición intervocálica.

Abecedario Completo


La escritura del español se apoya en una variante del alfabeto latino, que tiene 27 letras e igualmente, se usan también cinco dígrafos para representar ciertas sílabas: ch, ll, rr, gu y qu, estimados estos dos últimos como variables que se utilizan para representar a los fonemas g y k. A la mayoría de las letras del español, les fueron otorgados diferentes nombres, en la siguiente lista están los determinados por la Real Academia Española y con los cuales son conocidas en casi todas las naciones que componen el entorno hispanohablante: A (a), B (llamada be larga, be alta o be grande), C (ce), D (de), E (e), F (efe), G (ge), H (hache), I (i), J (jota), K (ka), L (ele), M (eme), N (ene), Ñ (eñe), O (o), P (pe), Q (cu), R (ere o erre), S (ese), T (te), U (u), V (uve, también conocida como ve pequeña, ve chiquita, ve chica o ve baja), W (uve doble, doble uve, doble ve o doble u), X (equis), Y (ye, la cual ha sido nombrada como i griega), Z (zeta, igualmente nombrada zeda).

Los dígrafos ch y ll tienen una utilidad fonética muy específica, por lo cual en la ortografía del idioma español del año 1754 comenzaron a ser tomados como letras del abecedario y tiempo después, luego de la publicación de la cuarta edición del glosario de la lengua española en 1803,​ se ordenó la separación de la c y l. Durante el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española efectuado en Madrid en 1994 y por sugerencia de varios organismos, se determinó ubicar a los dígrafos ch y ll en el espacio que el alfabeto latino universal les había designado, aunque todavía formaban parte del abecedario. ​ Mediante la difusión de la ortografía de la lengua española en 2010, de forma definitiva ambas letras fueron excluidas del abecedario; de igual manera quedó establecido, que a las vocales (a, e, i, o, u) se les puede colocar el acento o tilde ( á, é, í, ó, ú) para señalar la sílaba que soporta la mayor entonación y que la letra u admite la diéresis o crema (¨), que la reforman en las sílabas güe, güi para marcar su sonoridad.

Abecedario para Niños


Dominar el abecedario (A, B, C, D, E, F, G, H, I, J, K, L, M, N, Ñ, O, P, Q, R, S, T, U, V, W, X, Y, Z), es el primer paso en la formación escolar de los niños para que puedan aprender a leer y escribir, de esta forma también se comunicaran mejor, en el momento en que necesiten transmitir sus ideas o para entender lo que piensan los demás. Asimismo, en la justa medida en que van relacionando cada sonido con la escritura de las vocales o consonantes, empiezan a conocer su lengua materna y nutren su vocabulario. El hecho de aprender a pronunciar los sonidos de las letras, fomenta el ejercicio mental en cuanto a la asimilación de razonamientos abstractos y refuerza el pensamiento lógico. El juego del abecedario, es muy significativo desde que el pequeño empieza a hablar con cierta fluidez entre los dos y tres años, es de acotar que algunos alfabetos para infantes de educación inicial, incluyen la Ch y la Ll, aunque ya no formen parte del mismo. Entre las estrategias para que a todo niño se le haga fácil aprender el abecedario, están:

Estrategia para aprender el abecedario


  • Con letras magnéticas o plásticas: hay muchos juegos con signos gráficos, pero los que tienen un imán o son flexibles atraen más la atención de los niños, porque pueden manipularlos con sus manos fácilmente para formar palabras, crear oraciones cortas y adicional a ello, les permiten construir un abecedario propio. Pueden usarse las letras plásticas sueltas o las pizarras magnéticas, ya que se manejan con mayor comodidad.
  • Las canciones sobre el abecedario: son una opción bastante fácil y amena para aprender las letras del abecedario, repitiendo una melodía varias veces, los pequeños graban la canción en su mente, lo cual hace que memorizar los signos gráficos sea sencillo. Además, es una táctica que se puede practicar en todo momento: cuando están en la escuela, antes de dormir o al compartir con sus amigos. En Internet se pueden ubicar composiciones cadenciosas sobre el alfabeto, como: La marcha de las letras, El abecedario y Abecedario de la A a la Z.
  • Los rompecabezas: a los niños les gustan mucho, armarlos es una actividad que suele mejorar la coordinación de los movimientos musculares pequeños, que suceden en los dedos en combinación con los ojos, también desarrolla la parte deductiva de la inteligencia y la planificación. Se pueden utilizar de igual modo, aquellos que adicional a las letras incluyan las figuras tanto de animales como de objetos, cuyo nombre empiece con cada una de las letras.
  • Leer a diario con los niños: a través de la lectura empiezan a comprender mejor todo lo que les rodea. No obstante, esta no es su única utilidad, también es una buena alternativa para enseñarles el alfabeto y así se van habituando a las letras y palabras. En tal sentido, los textos ilustrados son muy beneficiosos porque los chicos pueden entender las narraciones gracias a las imágenes, del mismo modo pueden otorgarle un sentido a cada término que escuchan, según lo que ven en cada dibujo.
  • Poner un abecedario en su cuarto: es una idea excelente que consiste en colocar un alfabeto en la habitación del niño o área de juegos. Lo genial es que se trate de un afiche grande y con colores muy llamativos para que sea de su agrado, de esta forma también es más fácil que diferencie cada letra. Este tipo de abecé, lo conseguimos en jugueterías o en librerías y se puede elaborar en casa con cartulina.

Abecedario mayúsculas y minúsculas


Aa, Bb, Cc, Dc, Ee, Ff, Gg, Hh, Ii, Jj, Kk, Ll, Mm, Nn, Ññ, Oo, Pp, Qq, Rr, Ss, Tt, Uu, Vv, Ww, Xx, Yy, Zz.

Abecedario Japonés


No se trata exactamente de un abecedario sino más bien de un silabario, pero se usa ese término por ser más práctico y también el de alfabeto, uno fonético donde cada una de las combinaciones forma un sonido o como se conoce en español, una articulación. Por consiguiente, de acuerdo a su fonología limitada contiene una diversidad de homófonos (palabras que se pronuncian y escriben igual) y por tal motivo, con frecuencia se debe incluir algo más para diferenciar el significado. La dicción de éste para cada fonema es muy parecida a la de la lengua española, por lo que no hay problema alguno a la hora de platicar, ya que omitiendo algunos casos, cada letra se pronuncia tal y como se lee. Los sonidos parecidos al de la “J” se vocalizan como “Y”, los que equivalen a la “H” se articulan como “J”, “Gi” y “Ge” no suenan como “Ji o je” sino como “Gui” y “Gue”

Cuando se traduce al español, la interpretación más cercana que encontramos de los caracteres es el romaji porque más que vocablos, son los elementos con los que se estructuran las letras en japonés, con las cuales se elabora un gran vocabulario. Como en otras lenguas, este abecedario puede tener unas letras y otras no, en éste se puede advertir a simple vista la ausencia de la “Ñ” y la “X”, las cuales ni siquiera presentan un equivalente e igualmente falta la “L”; pero en sustitución de ésta, se emplean los sonidos similares a la “R” suave.

Por si solas las letras no tienen significado alguno exceptuando algunos casos, no obstante como en todo idioma, al adjuntar o combinar las sílabas con ciertos kanjis (ideogramas chinos adoptados por Japón) se van formando muchísimas palabras. El alfabeto japonés está configurado por dos silabarios que unidos se conocen como Kana: el Hiragana, el cual es la principal forma de expresión que se enseña en los colegios por ser el más usado y el Katakana, que es aplicado en nombres, términos desconocidos y onomatopeyas. Cuando se aprende este sistema, ya se han dado pasos esenciales en la capacitación, ya que se puede seguir con los más de 2000 kanjis que se utilizan sin ninguna limitación, porque la fonética de estos, dependen de los silabarios citados.

El kanji por si mismo puede comunicar la idea central de los vocablos, pero no los distintos matices que existen y al escribirse sólo en hiragana o katakana, no es fácil entender el mensaje transmitido, porque el japonés contiene muchas palabras homófonas. Por ejemplo: 排気, 廃棄, 灰器 las tres se articulan como ハ,イ,キ pero el sentido de cada una es distinto, al escribirlas sólo en katakana no es posible conocer con exactitud su significado. Entre los kanjis se hallan: 武 = guerrero, 読 = leer, 獄 = cárcel, 話 = cuento, 鯨 = ballena, 読 = leer, 水 = agua, 川 = río, 手 = mano, 女 = mujer, 男 = hombre, 王 = rey, 町 = ciudad.

Abecedario japones