Concepto de Corrupción en Venezuela

La corrupción en Venezuela, ha confirmado que uno de los obstáculos más importantes para el crecimiento económico sostenible y alcanzar reducciones importantes en los niveles de pobreza, es la violación de las leyes y principios éticos. No existe factor más indignante para cualquier habitante de un país, que advertir como ciudadanos se valen de los bienes públicos para enriquecerse, esto además de representar una ineficiente utilización de los recursos, perturba toda la moral nacional y amerita el mayor de los rechazos.

La Corrupción en Venezuela

En Venezuela a lo largo de la historia han surgido una serie de casos sobre corrupción, los cuales le han otorgado la posición número 12 entre los países más corruptos a nivel mundial; se puede afirmar que esto ha ocurrido porque los gobiernos no han desarrollado una política que erradique o disminuya este fenómeno llamado corrupción. Desde la conformación de Venezuela, luego de ser rescatada del dominio español, los casos de corrupción vienen ocurriendo por orden histórico, debido a la abundancia delictiva entre los funcionarios y en la sociedad venezolana actual.

No solamente existe corrupción en el país; o sea no se trata únicamente de alcanzar un beneficio de los bienes, servicios o recursos públicos asignados a satisfacer las necesidades de un conjunto de personas, sino que es toda una formación que se debe, a que las situaciones del país a través de los años han facilitado la corruptela, por otro lado la población se fue acostumbrando a verla como algo normal y así es como se ha generalizado.

Una de las condiciones que posibilita la corrupción en Venezuela es según los sociologos, la ausencia de instituciones que funcionen de forma correcta y la falta o fallas de dispositivos de control para garantizar un buen ejercicio. Aquí la imagen de las trabas o la afluencia de burocracia están de fondo como factores que posibilitan la depravación y la poca claridad de los procesos o inexistencia de rendición de cuentas, también es otro de ellos. Otra eventualidad que facilita la degeneración en la parte gubernamental es, la concentración exagerada de poderes en el Estado, es decir no existe separación de poderes.

Por supuesto, la corrupción no está en un lugar específico de la administración pública, por ello las tácticas anticorrupción tienen que ser multisectoriales. Los afanes modernistas del estado deben incluir elementos precisos que impidan el soborno y acentuar sus efectos. Para minimizar los resultados destructivos del vicio de manera sostenida, debe tratarse como una enfermedad y abordar sus causas, no dedicarse sólo a la sanción que casi nunca se aplica. La maniobra contra este acto deshonesto debe partir del incremento de la responsabilidad política, la participación fortalecida de la sociedad civil, la creación de un sector privado competitivo, el desarrollo de medios institucionales de control al poder y del mejoramiento de la gestión del sector público.

La verdad es que los manifiestos y claros errores de los organismos nacionales que deberían ocuparse de inspeccionar la administración pública, están sujetos totalmente al poder central, esto junto al deterioro de las instituciones, hacen que la corrupción en Venezuela esté muy lejos de una solución. La ausencia de entrega de cuentas claras y lo escasamente peligroso que es ejecutar un acto reprobable, hacen de dicha actividad una de las más lucrativas y de moda en el territorio.

En Venezuela, entre los casos más comunes de corrupción tenemos, el hurto de bienes y riquezas de la nación, utilizar un cargo para el beneficio personal, grupal o de terceros; el usufructo personal o corporativo, apoyándose en la influencia y pagos ilícitos a empleados públicos, entre otros. El tema tiene dos facetas: la que produce el acto, el motivo, los estímulos para intentar y la sanción, la norma o la carga del castigo. Si la primera es superior a la segunda, es obvio que la corruptela nunca desaparecerá, sobre todo en el área pública venezolana donde los incentivos son mayores a los castigos.