Concepto de La Santa Alianza

Se trata de un acuerdo firmado el 26 de Septiembre de 1815, luego de tres meses de haber finalizado el Congreso de Viena, fue idea del Zar Alejandro I de Rusia, Francisco I de Austria y Federico Guillermo III de Prusia. Pese a su origen político, sus suscriptores se basaron en lineamientos religiosos netamente cristianos. Su finalidad fue, la conservación del status del totalitarismo en Europa tras el declive de Napoleón y la de evitar el nacimiento y difusión de corrientes revolucionarias o liberales.

La Santa Alianza

La Santa Alianza fue un convenio personal, aprobado y firmado por los monarcas de Rusia, Austria y de Prusia en París a continuación de las luchas napoleónicas. Los tres monarcas, recurriendo a los principios cristianos, prometieron proteger en sus relaciones políticas los principios de justicia, piedad y de paz. Consistía en desarrollar las relaciones internacionales, basándose en el cristianismo y podía ser manifestada abiertamente por cualquiera que aceptara esos principios, dejando fuera de forma intencional a los regímenes no cristianos como el Imperio otomano. Aunque en la práctica no desempeñó ningún rol efectivo, excepto el haberse convertido en el enunciado de un lema político.

De manera tradicional, los cronistas españoles piensan que la Santa Alianza, en la Convención de Verona, dio el poder a Francia para asaltar a España y terminar con el trienio constitucional. Dicho precepto se llevaría a cabo en un supuesto convenio secreto que sancionaría a todo sistema liberal y también a la libertad de imprenta, pero ese tratado sólo ha sido descrito por la historiografía española, sin encontrar antecedentes en ningún otro archivo. Algunos escritores españoles opinan que quizás se trate de un artificio, entre tanto la historiografía no española descarta la falsificación. Aun así, se dice que los mandatos de la Santa Alianza, sólo buscaban condenar una intervención que de igual manera se produciría, debido a los intereses exclusivos de Francia y Austria en España y las regiones Italianas respectivamente.

Tiempo después, la Santa Alianza se concentró en Aquisgrán en 1818 y durante una asamblea, pactaron varias disposiciones contra los "populistas y anarquistas" en los Estados de Alemania, así como el repliegue de sus tropas de territorio francés e incorporando a Gran Bretaña a sus políticas, pese a que el gobierno británico regido por George Canning evitó todo convenio para no colaborar con la alianza en cualquier actuación militar, fuese con dinero, embarcaciones o tropas.

Así mismo, en el Parlamento de Troppau, en el de Laibach (los dos en 1820) y en la Asamblea de Verona celebrada en al año 1822, se consolidó el "derecho de participación", promovido por el príncipe Metternich, mediante el cual las grandes potencias europeas pelearían contra el nacimiento del liberalismo en cualquier nación del continente al significar éste una "intimidación a la paz europea". Con eso aceptaba la alianza de forma tácita que, Austria enviara tropas para extinguir revueltas liberales en el reinado de las Dos Sicilias y en el Imperio de Piamonte en 1820 y después que Francia eliminó ese rastro de su pasado "anarquista", enviando tropas para abatir a los liberales de España, se restituyó a Fernando VII como rey interino en 1823.

Durante las distintas crisis, Gran Bretaña no quiso participar en favor de la alianza, al objetar que sus intereses inclinados hacia el comercio internacional, no estaban siendo afectados y que el desplazamiento de sus tropas era determinado por el Congreso no solamente por el rey, en tanto Gran Bretaña no era un Imperio totalitario como el de Austria, Rusia o Prusia.